LA HEROINA QUE ESTÁ DISPUESTA A LUCHAR POR EL CINE QUE LE GUSTA CAIGA QUIÉN CAIGA

miércoles, 20 de abril de 2016

Controversias: Scarlett Johansson como Motoko Kusanagi en Ghost in the Shell

Cuando el pasado jueves salió la primera imagen de Scarlett Johansson caracterizada como Motoko Kusanagi en la adaptación con personajes reales de Ghost in the Shell, las innumerables críticas que la producción está recibiendo por poner a una actriz occidental interpretando un personaje asiático han vuelto a resurgir; incluso se han sumado personalidades famosas, como la actriz Ming-Na Wen (Agents of SHIELD), quién se pronunció al respecto en Twitter.


La polémica aumentó aún más cuando desde ScreenCrush afirmaron que los responsables de la película trataron de darle a Scarlett y otros miembros del reparto un aspecto más oriental mediante CGI. DreamWorks y Paramount Pictures rápidamente lo desmintieron; aunque si admitieron haber hecho pruebas de este tipo para una escena -donde no está implicada Scarlett -y que lo descartaron al ver los resultados. No obstante, a pesar del desmentido, el daño ya está hecho y las redes sociales están que echan humo llenas de fans y haters cabreados pidiendo todavía que reemplacen a Scarlett por una actriz oriental.

Sin embargo, nadie se ha parado a pensar en que opinan los principales implicados: los japoneses. De hecho, ya han empezado a llegar las primeras opiniones del país nipón y la mayoría de ellas sorprenderían a más de uno. A mi me ha venido a la mente cuando, en 2002, salió la noticia de que la Warner iba a dejar de hacer dibujos animados de Speedy Gonzales porque lo consideraba ofensivo para los mexicanos y, curiosamente, los que más protestaron contra esta decisión fueron los propios mexicanos.

Y es que, aunque hay japoneses que han reaccionado mal -no voy a negarlo -, la opinión mayoritaria en Japón es de total indiferencia ante ese asunto; algunos japoneses hasta afirman que les hubiera parecido más escandaloso que hubieran elegido a una actriz china, recordando a Memorias de una Geisha (Rob Marshall, 2005). Aunque, lo que más me ha llamado la atención son los que afirman que, al tratarse de una película americana, ven normal que salgan actores americanos y que otro gallo cantaría si se tratara de una película japonesa; ahí tenemos el ejemplo de Lupin y el Corazón Púrpura de Cleopatra (Ryûhei Kitamura, 2014), una producción japonesa cuyos actores son japoneses aunque algunos personajes no lo sean.

Claro, que dudo mucho que esto aplaque a toda esa horda de fans cabreados y haters que van a seguir echando la bilis por la boca con esta película hasta el fin de los tiempos y van a seguir pidiendo el cambio de Scarlett por el de otras actrices orientales; como Rinko Kikuchi, que es la gran favorita de toda esta gente.

Pues mira, a mi esta actriz me gusta mucho. En Pacific Rim (Guillermo del Toro, 2013) hizo un trabajo estupendo y, además, lucía un aspecto muy asemejado a Motoko Kusanagi. Sin embargo, yo no la veo en el papel; y lo mismo digo con otras actrices orientales. Porque, tanto en los cómics, en la película de 1995 o series como Stand Alone Complex, yo siempre he visto a Motoko Kusanagi como una mujer blanca con rasgos occidentales; como los demás personajes de manga y anime que conozco -menuda sorpresa me llevé a los 12 años, viendo Los Caballeros del Zodíaco, cuando me enteré de que Seiya era japonés; porque parecía de todo menos nipón -.

Y no me vale la excusa de que, aunque la representen con rasgos occidentales, sigue siendo japonesa. Las cosas se representan como son y no se pueden presentar personajes japoneses con rasgos occidentales y luego querer que los interpreten actores orientales. Esto no es como lo de la Antorcha Humana en Cuatro Fantásticos (Josh Trank, 2015), porque el personaje de Johnny Storm en los cómics es blanco y siempre ha sido reflejado como tal; si lo hubiesen presentado como negro, aún siendo hermano de una Sue Storm blanca, querría que fuese un negro quién lo interpretase.

Y mira, ya que hablamos de Cuatro Fantásticos, al final el trabajo de Michael B. Jordan me terminó convenciendo y, de hecho, es de lo poco salvable de esa película; cosa que reconocí a las claras si leéis mi review de la película. Me gustaría saber si, hipotéticamente hablando, la película y el trabajo de Scarlett Johansson terminan convenciendo, cuantos de sus detractores reconocerán su error, como yo hice con Jordan. La respuesta ya la sé de antemano: pocos o ninguno. 

Pues nada, por mi que toda esta gente diga lo que quiera, que son libres de hacerlo. Al igual que yo seguiré apoyando desde este blog la decisión de que Scarlett Johansson sea Motoko Kusanagi. Y, como sé que mi opinión no resultará muy imparcial por lo mucho que me gusta Scarlett, también apoyaría a Margot Robbie -que era la primera actriz elegida, pero renunció para ser Harley Quinn en Escuadrón Suicida -o cualquier otra actriz occidental que hubiera sido elegida si Scarlett también hubiera rechazado el papel.